La presente nota describe la situación operativa vigente al día de hoy, la cual puede verse modificada ante eventuales cambios normativos, procedimentales o de criterios de control por parte de los organismos intervinientes.

Los pallets, carreteles, cajones y demás embalajes de madera en bruto cumplen una función logística esencial. Sin embargo, al estar confeccionados con madera, en muchos casos sin el tratamiento adecuado pueden transformarse en un vector de ingreso de plagas desde el exterior hacia nuestro país. Por este motivo, su control se encuentra bajo la órbita del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).

Ahora bien, ¿cuáles son los principales desvíos y complicaciones que hoy generan este tipo de embalajes en el Puerto de Buenos Aires, aun cuando cumplen una función fitosanitaria?

En la práctica, se presentan dos factores centrales:

1. Impacto en los costos

Cuando se dispone una verificación sanitaria, la operación comienza a acumular costos adicionales relevantes. Estos gastos impactan directamente en el valor final del producto importado, alterando la ecuación económica originalmente prevista.

2. Impacto operativo y aduanero

La intervención conjunta de Aduana y SENASA implica la apertura del contenedor y la verificación específica del embalaje de madera. Para ello, deben gestionarse turnos de contenedor en terminal, lo que genera demoras y desvíos operativos.

En consecuencia, una destinación que inicialmente se encontraba en canal verde puede transformarse en una verificación efectiva, únicamente por la retención del embalaje por parte del organismo sanitario.

Es importante aclarar que el arancel sanitario en sí mismo no resulta elevado: actualmente, el SENASA percibe USD 12,00 por la gestión del SIG-Embalaje. No obstante, en caso de verificación, deben sumarse viáticos y aranceles correspondientes al personal del organismo. El verdadero impacto económico se genera por los costos colaterales de terminal, movimientos, tiempos improductivos y coordinación operativa.

¿Cómo evitar este sobrecosto de manera simple?

Todo elemento de madera bruta corre el riesgo de quedar sujeto a verificación sanitaria. Por lo tanto, aquellas importaciones que no utilicen embalajes de madera bruta, o que empleen embalajes plásticos o maderas con tratamiento industrial, reducen prácticamente al 100 % la probabilidad de inspección y los costos asociados, dado que en estos casos el SENASA no interviene.

Desde Páez Romairone – Comercio Exterior, venimos alertando a nuestros clientes sobre esta situación, con el objetivo de anticiparnos a los desvíos, proteger las operaciones y evitar que los costos de importación se incrementen innecesariamente.

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Agustín Páez Romairone

Socio Nº 6851 – CDA

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