El acuerdo ya está en vigencia, pero muchas empresas lo están analizando desde un enfoque incompleto. La clave no está en la normativa, sino en su aplicación comercial.
El acuerdo entre el MERCOSUR y la Unión Europea entró en vigencia el 1 de mayo de 2026.
Sin embargo, en la práctica, lo que estamos observando no es un problema de acceso a la información, sino un problema de enfoque en su interpretación.
Empresas, operadores y distintos actores del sector están abordando el acuerdo desde un plano técnico, normativo o incluso político. Y si bien estos enfoques son necesarios, no son los que definen el negocio.
El acuerdo no es una norma para estudiar.
Es una herramienta comercial para utilizar.
Una lectura incompleta del acuerdo
El punto de partida es simple, pero muchas veces se pierde de vista:
El acuerdo regula dos grandes flujos:
• Exportaciones del MERCOSUR hacia la Unión Europea
• Importaciones desde la Unión Europea hacia el MERCOSUR
Esa doble vía es la que define su verdadero alcance.
Quedarse únicamente con la normativa local o con la interpretación desde un solo país limita completamente la visión. Estamos frente a un acuerdo entre bloques, no entre jurisdicciones aisladas.
Donde realmente se juega el acuerdo
El impacto real no está en la letra… está en el costo.
Si una empresa argentina quiere exportar a Europa, la pregunta clave no es normativa. Es comercial:
¿Cuánto va a pagar mi producto al ingresar al mercado europeo?
Porque de eso depende directamente:
• la competitividad
• el posicionamiento frente a otros orígenes
• y la viabilidad real de la operación
Lo mismo ocurre en sentido inverso.
Si una empresa importa desde la Unión Europea, el acuerdo puede modificar sustancialmente su estructura de costos, en función de:
• la posición arancelaria
• el cronograma de desgravación
• y las reglas de origen aplicables
Una mercadería que hoy tributa un determinado derecho de importación puede reducir ese impacto progresivamente, o incluso eliminarlo, dependiendo de su categoría dentro del acuerdo.
Un acuerdo entre bloques, no entre países
La Unión Europea está integrada actualmente por 27 países.
Esto implica acceso potencial a un mercado ampliado, con distintas dinámicas comerciales, niveles de competencia y estructuras de costos.
El acuerdo, en este sentido, no es solo una reducción arancelaria. Es una apertura de mercado.
Y como toda apertura, requiere estrategia.
La oportunidad que no se está mirando
En la práctica, lo que observamos es que muchas empresas aún no están evaluando el impacto real del acuerdo en su propia industria.
No por falta de capacidad técnica, sino porque el foco está puesto en el lugar equivocado.
Mientras tanto, el contexto es claro:
• la importación en Argentina muestra una dinámica creciente
• la competencia internacional se intensifica
• y los acuerdos comerciales empiezan a marcar diferencias concretas
En este escenario, el tiempo de adaptación pasa a ser un factor competitivo.
Quien antes entienda cómo aplicar el acuerdo en su negocio, antes va a poder capitalizarlo.
Una pregunta que hoy vale más que la teoría
Más allá del análisis normativo o técnico, hay una pregunta concreta que hoy debería estar sobre la mesa:
¿Tu empresa está preparada para operar bajo este acuerdo?
Porque el acuerdo ya está en marcha.
Y como ocurre en estos casos, no todos avanzan al mismo ritmo.
Desde Páez Romairone – Comercio Exterior acompañamos a empresas en la interpretación técnica y operativa del acuerdo MERCOSUR – Unión Europea, enfocando cada análisis en su impacto real sobre costos, competitividad y toma de decisiones.
Agustín Páez Romairone
Socio 6851 – CDA
Socio del Centro de Despachantes de Aduana de la República Argentina, con más de un siglo de trayectoria institucional.
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