Carlos Toppazzini

Una de las presentaciones más esperadas en el Foro Internacional de Transporte (ITF) fue el Caso Puerto de Buenos Aires y su futuro a corto y largo plazo, a cargo de Juan Larrague. Sin embargo, por los comentarios posteriores entre los asistentes, nadie esperaba la cuasi confirmación de que el Puerto seguirá en el mismo lugar por los próximos 50 años.

Si bien Larrague aclaró que no se trataba de una presentación institucional del Gobierno sino de una a título personal, también dijo que «es una idea en borrador bien recibida en el Ministerio de Transporte», a la cual le seguirá «una etapa de elaboración de todos los detalles y relevamientos para presentar oficialmente y debatirla con los grupos de interés». Incluso, durante la ronda posterior de consultas, fue el propio Jorge Metz, subsecretario de Puertos y Vías Navegables, quien remarcó que «la expansión del puerto a otros lugares no está en la agenda ni en el corto ni en el largo plazo. El proyecto que presentó Larrague es una opción que maneja el Ministerio y, aunque todavía no hay un anuncio oficial, la línea de pensamiento va en esa dirección. La idea es desarrollar el puerto donde se encuentra ahora para los próximos 50 años», dijo, y agregó que para ello, «las inversiones no apuntan sólo a corredores ferroviarios, sino también aéreos y terrestres».

Larrague comentó que con la propuesta se busca «crecer por etapas en lugares nuevos del puerto. Queremos mejorarlo para desarrollarlo y no mandarlo a un lugar diferente donde no hay nada».

Durante su exposición, también analizó otras posibilidades que manejaron: «No olvidemos que desde 1970 se discute sobre construir un puerto de aguas profundas para reemplazar al actual. Escobar, que ya cuenta con una importante zona residencial y donde un puerto de contenedores congestionaría aún más el tránsito y, por otro lado, una opción al sur de La Plata que, en principio, parece ideal, si no fuera por sus tierras bajas inundables y costas poco profundas. Sin mencionar que no tiene vinculación ferroviaria ni autovías y que habría que construir de cero un canal de acceso, difícil de mantener».

En cuanto a la ubicación actual del puerto, aseguró: «Sabemos que su localización no es la mejor y demanda inversiones para canales de acceso, pero las alternativas que se barajaron no ofrecen ventajas significativas». Para el especialista no debería ser un desafío imposible hacer un dragado, aunque «tampoco consideramos prioritario tener 16 metros».

En cuanto al acceso, mencionó que «están previstos accesos ferroviarios con una gran inversión, además de una obra de US$800 millones para el acceso de camiones».

La Nación ya definió la construcción del Paseo del Bajo, obra bajo nivel para la circulación de camiones, que unirá el Norte con el Sur de la ciudad y tendrá acceso al puerto. Esta decisión «haría pensar en una posible obra de contenedores al Norte del actual puerto, en lugar de algunas de las terminales que hoy tenemos», especuló Larrague.

Tras la presentación, LA NACION consultó a algunos referentes del sector.

Ricardo Sánchez, de Cepal. La decisión de mantener la ubicación del puerto en el corto plazo es la única posible y la más razonable. Sin embargo, en el largo plazo, el puerto deberá migrar como lo hicieron otros similares en el mundo, que se desplazaron 50 km o más desde sus enclaves metropolitanos hacia localizaciones cercanas al mar abierto, promoviendo un replanteo profundo del layout portuario, hacia una mayor integración de las terminales con su hinterland.

Roberto Murchison, presidente del Grupo Murchison. Aún no escuché de parte del Gobierno si hubo un debate respecto de dejar el puerto en la Ciudad o los determinantes para hacerlo, o sobre otras alternativas de las cuales tampoco conozco estudios que expliquen el impacto en costos logísticos o de tránsito. En los próximos 20 a 50 años imagino un puerto con mucho tránsito y congestión, por lo que si la idea es dejarlo donde está resultará clave que se mantengan las áreas asignadas a la actividad portuaria y no se usen para otros fines: los camiones, el puerto y todo el movimiento que se genera, requieren de áreas bien delimitadas.

Roberto Negro, CEO de Exolgan. Buenos Aires fue una ciudad portuaria desde su nacimiento, por lo que imaginarla sin puerto resulta hasta ilógico, aunque le corresponde a las autoridades definir qué tipo y cuántas terminales son necesarias o convenientes. Si bien creo que el puerto debe permanecer en la Ciudad se requiere de cierto desarrollo y modernización porque así lo exige la dinámica portuaria y la evolución de los buques en el mundo, para los próximos años.

Rodolfo Rocca, gerente general del Consorcio Puerto La Plata. En este momento el comercio está bajo: las terminales operan al 40 o 50% de su capacidad y nosotros estamos con una terminal sin funcionar. Por eso no consideraría ningún planteo para construir otro puerto, al menos por ahora. Una propuesta de ampliación del puerto de Buenos Aires en esta situación tampoco parece muy lógico aunque esperamos que el contexto cambie y esa ampliación sea útil. Buenos Aires es el único puerto que recibe cruceros y esa debería ser su misión, pero paulatinamente hay que hacer un traspaso de las actividades de contenedores a Dock Sud, Zárate y La Plata. La nueva licitación debería apuntar a desarrollar una terminal de cruceros del nivel que requiere la Ciudad y, a lo sumo, 2 terminales de carga en los espacios que queden disponibles, con la intención de realizar a futuro un progresivo traslado de contenedores hacia puertos adyacentes.

Fuente: La Nación.com