El cantautor folclórico Horacio Guarany (Heraclio Caralín Rodriguez Cereijo) le seguía rindiendo pleitesías después de cumplidos los 90 años de edad: “Si el vino viene, viene la vida”, cantaba. Pero esto dejó de ser así para las economías cuyanas: de ser orgullo exportador, el vino argentino tuvo que resignarse a hacerle lugar al importado que ahora ingresa a borbotones para compartir un mercado interno que el año pasado registró la mayor caída de la última década. No sólo fue fruto de la retracción general del poder adquisitivo de la población, sino del espacio que le sacó la cerveza en las preferencias de los consumidores de bebidas. El observatorio de la Universidad Nacional de Avellaneda sitúa la actual situación de la producción de la vid y sus derivados procesados en “los problemas transversales del resto de las economías regionales”, omitiendo que ya desde el 2do. mandato completo de CFK las bodegas argentinas perdieron un negocio equivalente a las 36 millones de botellas anuales, resultado atribuido a los altos costos que las dejaron fuera de competencia. En ese sentido, debe tenerse en cuenta que el 72% de los vinos fraccionados se exporta.

Fuente: Urgente 24.com