Estados Unidos es un jugador clave en la economía global, es el principal importador a nivel mundial y el segundo exportador, detrás de China. En 2015 representó el 9% de las exportaciones mundiales y el 14% de las importaciones.

Para Argentina, Estados Unidos es un importante socio comercial, es el tercer destino de sus exportaciones (en dólares y cantidades), detrás de Brasil y China. Las exportaciones argentinas al país del norte vienen cayendo y en 2015 se ubicaron en 3.392 millones de dólares (FOB).

Las importaciones desde Estados Unidos se han mantenido desde 2011 y en 2015 alcanzaron los 8.775 millones de dólares anuales. El saldo comercial con Estados Unidos es deficitario desde 2006 y en 2015 se ubicó en 5.383 millones de dólares.

Debemos destacar que el peso del comercio con Estados Unidos en el comercio total de nuestro país ha aumentado desde 2011, a pesar de la caída en dólares. Las importaciones pasaron de 12,7% en 2011 a 14,7% en 2015; y las exportaciones pasaron de 5,1% a 6%. En los 8 primeros meses de 2016, estos valores llegaron a 14,5% en el caso de las importaciones y a 7% en el de las exportaciones.

Otro punto importante es que el comercio con Estados Unidos es muy importante en el caso de Mendoza. Recordemos que Estados Unidos representa más del 28 por ciento de las exportaciones mendocinas (en todo el año 2015 y en los primeros 8 meses de 2016).

¿Cuáles podrían ser los impactos en la economía real?

Durante su campaña, Donald Trump tuvo un discurso de tipo proteccionista sobre el comercio exterior de Estados Unidos. Anunció entre sus principales medidas que trataría de eliminar los grandes desequilibrios comerciales que tiene su país, principalmente con China y México; que abandonaría el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP); que renegociaría el tratado de libre comercio de Norteamérica, que incluye también a Canadá y México; y que colocaría un impuesto del 20% a las importaciones, el cual subiría al 35% en el caso de la frontera con México.

Muchos analistas dudan de que Trump pueda implementar sus controvertidas y contradictorias promesas de campaña, ya que éstas podrían dañar significativamente el crecimiento económico del mismo Estados Unidos, y también el de muchos otros países del mundo. Sin embargo, de implementarse sólo algunas de estas medidas proteccionistas, podrían tener un impacto incierto sobre la economía de Argentina.

En primer lugar, hay que señalar que un mayor proteccionismo comercial podría reducir nuestros flujos de exportaciones a Estados Unidos.

El producto más afectado en el caso de Argentina sería el biodiésel, que representó el 11% de las exportaciones a este mercado en 2015, porcentaje que saltó al 30% en los primeros ocho meses de 2016. Argentina también exporta petróleo (8% de las ventas de 2015); vino varietal en botella (7%); aluminio (2,2%) y aleaciones de aluminio (2,9%); aeronaves (4%); miel (2,5%); y aceite esencial de limón (2,6%).

¿Qué podría pasar en Mendoza?

El impacto para Mendoza podría percibirse en determinados sectores. Los productos que más exporta la provincia a Estados Unidos son de la cadena vitivinícola (suman casi un 80% de las exportaciones), metalmecánica (6%) y frutas desecadas (1,1%).

Sin embargo, es posible que los productos alimenticios estén menos expuestos a la implementación de medidas proteccionistas (por ejemplo, suba de aranceles).

Tales medidas estarían prioritariamente destinadas a proteger productos manufacturados elaborados por Estados Unidos que compiten con productos asiáticos y mexicanos.

Las promesas de campaña de Donald Trump se han centrado principalmente en los países con los que Estados Unidos tiene un gran déficit comercial: principalmente México, China, Canadá y Japón. En este sentido es que prometió reformular o eliminar acuerdos comerciales, y aplicar aranceles a las importaciones.

Si las políticas proteccionistas se centrasen solamente en los países con los cuales Estados Unidos tiene déficit comercial y en ciertos productos, la caída de las exportaciones de estos países podría incluso abrir nuevas posibilidades para ciertos productos argentinos, los cuales encontrarían un mercado americano con menor competencia externa.

Sin embargo, habrá que esperar la reacción de estos terceros países ante un eventual endurecimiento de las medidas proteccionistas. El peor de los escenarios es que el mayor proteccionismo (norte)americano induzca a una guerra comercial generando un efecto dominó, lo que redundaría en una caída generalizada en los flujos de comercio, en el crecimiento, y en las inversiones (tal cual sucedió en la época comprendida entre la Primera y Segunda Guerra Mundial).

Sector financiero y mercado cambiario

Desde el punto de vista de los mercados financieros, actualmente la economía mundial atraviesa un ciclo con elevada liquidez (sobrante de ahorros) y tasas de interés bajas, que llegan a ser nulas y negativas en algunos casos. Es por esto que los inversores globales están en una búsqueda continua por obtener mayor rentabilidad, aunque sea a costa de asumir riesgos superiores.

En este marco se explican las colocaciones de deuda argentina en los mercados internacionales. En lo que va del año, nuestro país ya colocó aproximadamente 30.000 millones de dólares, a una tasa que ronda el 7% (nivel bajo respecto a nuestro pasado reciente), con lo cual se transformó en el país con mayor emisión de deuda internacional de 2016, seguido por Arabia Saudita.

En otras palabras, el contexto financiero internacional es funcional al programa económico argentino, que apunta a bajar gradualmente el elevado déficit fiscal, sin necesidad de financiarse con el BCRA, lo cual permitiría reducir la inflación.

La continuidad de este escenario es fundamental para la sostenibilidad de la política económica impulsada por el gobierno nacional ya que, para 2017, el Presupuesto Nacional estima un incremento de la deuda neta de $ 684.747 millones (lo que al tipo de cambio esperado daría 38.000 millones de dólares).

En el caso de Mendoza, el Presupuesto estima un incremento de la deuda neta de $ 4.079 millones (227 millones de dólares) y parte de ese endeudamiento podría ser en dólares.

Durante la campaña, Trump acusó a la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) de mantener la tasa de interés de referencia en niveles bajos por presiones del presidente Obama e indicó que podría remplazar a Yellen (actual presidenta de la FED) al finalizar su mandato en enero de 2018.

Con la victoria de Trump, el mercado anticipa incrementos en la tasa de la FED, lo cual elevaría el costo al cual Argentina se puede endeudar, así como también podría impactar en los niveles de liquidez internacional, ya que la disponibilidad de crédito está fuertemente relacionada con la existencia de reglas de juego claras y estabilidad macroeconómica.

Por otra parte, las promesas de campaña de Trump, referidas a la reducción de impuestos para empresas estadounidenses radicadas en el extranjero, implica que nuestro país podría dejar de ser un destino atractivo para empresas estadounidenses que planeaban desembarcar en territorio nacional, lo cual podría dilatar la llegada de dólares a nuestro país destinados a inversiones productivas. En síntesis, el acceso al mercado financiero internacional podría tornarse no sólo más costoso, sino también más difícil.

Finalmente, un incremento en la tasa de la FED llevaría a los capitales a abandonar los países emergentes y dirigirse hacia Estados Unidos. Esto provocaría una depreciación de las monedas de los países emergentes y Argentina no estaría exenta.

Una devaluación de nuestra moneda podría reavivar las presiones inflacionarias, lo cual iría en contra de uno de los principales objetivos de política económica de la administración actual.

En definitiva, el canal comercial (más proteccionismo), el financiero (mayor dificultad de acceder a endeudamiento) y el cambiario (presiones devaluatorias en socios comerciales) son los riesgos de contagio latentes que impone el “efecto Trump”.

Fuente: Los Andes