La canciller argentina, Susana Malcorra, reveló que en su breve visita a Argelia, se habló de la «posibilidad de exportaciones de gas a Argentina, debido al déficit que tenemos» de ese fluido.

Dijo además que la Argentina, si bien históricamente tuvo superávit de gas, «ahora estamos en déficit así que se mostró interés en ver si hay oportunidades de importaciones de gas desde Argelia», precisó la ministra.

Según estadísticas de las aduanas argelinas, las exportaciones de gas natural licuado argelino a Argentina sumaron 44 millones de dólares durante el año de 2016.

Argelia carece de industria, lo que obliga al país a importar la mayoría de productos, pese a tener la superficie más grande de África y una economía socialista basada en los subsidios y en el empleo estatal.

Por esto, una parte importante de esas importaciones se la llevan los productos refinados, en particular los combustibles, por lo que el país diseñó un programa de expansión con el que pretende ser autosuficiente en este sector para 2021.

La economía argelina depende del comercio de los hidrocarburos, que abarca el 97% de los ingresos en divisas. Pero podría pasar de exportador a importador de hidrocarburos si continúan agotándose las reservas en energía fósil como sucede desde hace varios años (ya en 2013 la producción cayó un 6%).

Por eso Francia, con la llegada de Francois Hollande al Elíseo, selló varios acuerdos para hacer en Argelia lo que rechazó realizar en territorio galo. De esta forma, con el histórico acuerdo alcanzado entre Rusia y China para el suministro del gas ante el rechazo europeo, África pasa a ser una alternativa seria.

Bajo el nombre de Midcat, que es considerada por las instituciones europeas como fundamental para avanzar hacia un mercado interior de gas dentro de la UE, en octubre de 2014 la Comisión Europea incluyó como infraestructura prioritaria la conexión de España-Francia de Le Perthus.

Sin embargo y por fortuna para Argelia, la cuenca de Ahnet, en el suroeste del territorio, cuenta con 20 billones de metros cúbicos de gas esquisto, lo que convierte al país árabe en la tercera fuente mundial, solo por detrás de China y Argentina, pero por delante de Estados Unidos, según la Agencia de Energía de EE.UU (EIA).

Eso explica el interés creciente de Europa en este país como solución frente al gas ruso comprado a Gazprom.

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Fuente: télam