Al parecer y en la práctica, las diferencias entre las DJAI y el SIMI no son tantas como parecieron al principio. Se sigue trabando la importación de numerosos productos. En el caso particular de importaciones desde países miembros del Mercosur ya hemos señalado muchas veces que tales medidas son violatorias del Tratado de Asunción y del 1er. Fallo Arbitral del Tribunal del Mercosur. Está por demás claro que las mercaderías originarias y procedentes de los Estados Miembros deben tener libre circulación, es decir, no deben ser sometidas ni al pago de derechos de importación ni exportación ni a las restricciones no arancelarias (licencias previas no automáticas, cupos, cláusulas de salvaguardia, etc.).
El siguiente es un artículo publicado por el diario uruguayo El Observador del día 25 de setiembre pasado:
Hay meses de demora en vestimenta y textiles, y firmas deben enviar personal a seguro de paro
A fines de diciembre de 2015, el presidente argentino Mauricio Macri dejó sin efecto una de las barreras más fuertes que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner le había aplicado al comercio y creó el Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI), con el objetivo de flexibilizar las operaciones de importación y marcar una diferencia con la anterior administración.
En 2012, el secretario de Comercio argentino, Guillermo Moreno (uno de los más férreos defensores de las políticas aplicadas por el kirchnerismo), creó las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI), trámite obligatorio para todas las compras en el exterior que se convirtió en la traba más importante para los importadores de su país. Eso ocurrió porque las DJAI podían estar trancadas discrecionalmente por el tiempo que Moreno o su personal así lo dispusiera.
A semanas de asumir, Macri tomó en cuenta un último fallo de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y suprimió esa traba. Como respuesta instauró el SIMI. Con la nueva herramienta, las empresas debían presentar su declaración ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP
Pero casi dos años después, los exportadores uruguayos señalan que ese sistema continúa trabando el ingreso de mercadería local tal como ocurría en el anterior gobierno de Fernández. El resultado es el mismo que el de años atrás: producciones frenadas, ventas demoradas y personal enviado al seguro de paro.
Los productos textiles y de vestimenta son los que actualmente están encontrando más dificultades para entrar en Argentina
El vicepresidente de la Cámara Industrial de la Vestimenta (Cinvest), Fernando Yannuzzi, dijo a El Observador que al menos tres firmas locales se encuentran en esa situación. Una de ellas es Xumir, propiedad del empresario. La compañía exporta a Argentina sábanas y ropa de cama. Yannuzzi indicó que sus clientes argentinos le han informado que todas las importaciones de las nomenclaturas correspondientes al sector textil y vestimenta están siendo observadas.
Por ese motivo, Yannuzzi señaló que desde abril no puede exportar hacia Argentina y hace dos meses debió enviar parte de su personal (30 trabajadores) al seguro de paro.
A modo de ejemplo, mencionó que uno de sus importadores solicitó una orden de compra que equivale a seis meses de producción de su empresa. La declaración no fue aprobada. Entonces, el cliente argentino presentó un amparo judicial. Luego de dos meses, la Justicia ordenó a la aduana argentina autorizar la importación. Pero la operación continuó siendo trancada en diferentes dependencias. «No hay ninguna declaración negada, pero tampoco ninguna aprobada. Creo que el gobierno uruguayo tendría que buscar la manera a esta altura del partido, de destrabar esta situación ahora que hay diálogo con Argentina», planteó Yannuzzi.
Otra de las empresas que pasa por la misma situación es Dideral, que dedica toda su producción actual de sábanas, mantas, colchas y acolchados al mercado argentino.
«Es increíble, están los productos, el cliente, la venta concretada, una planta con maquinaria, gente idónea para trabajar y no puedo exportar porque no me lo permite el SIMI», se lamentó Alex Ciliberti, gerente de la empresa.
Expresó que el cliente se presenta ante el sistema, ingresa el despacho para la importación y automáticamente sale la resolución con observaciones. «Entonces, ahí empiezan las gestiones y hay que esperar si en algún momento sale autorizada», relató a El Observador.
La compañía tiene una plantilla de 150 operarios de los cuales 80 están actualmente en el seguro de paro.
Otro nombre, mismo problema
El vicepresidente de la comisión de comercio exterior de la Cámara de IndustriasEl Observador que en las últimas semanas no ha recibido quejas puntuales de exportadores hacia Argentina.
De todas formas, tiene su posición formada sobre el SIMI. «No funcionó como se esperaba luego del cambio de gobierno. El sistema funciona al límite y sigue siendo un obstáculo para muchos», sostuvo. «Francamente lo que hicieron (las autoridades argentinas) fue cambiarle el nombre a lo que ya había y ponerle un poco de racionalidad», añadió Durán.
Fuente: Todocomex
