En algunas ocasiones, importadores, exportadores y demás operadores de comercio exterior reciben notificaciones a través del Sistema Informático de Comunicación y Notificación Electrónica Aduanera (SICNEA).

Este sistema fue implementado por la Resolución General AFIP 3474/2013 y, básicamente, permitió trasladar al ámbito electrónico muchas de las comunicaciones y notificaciones que anteriormente se realizaban por medios físicos mediante el Correo Argentino.

En definitiva, el SICNEA sirve para algo bastante sencillo de entender: la Aduana necesita comunicar o notificar algo a un operador y lo hace electrónicamente.

Hace algunos años tuve la oportunidad de explicar el funcionamiento del sistema en una nota publicada en Ámbito Financiero, cuando el SICNEA comenzaba a implementarse: “Nace el nuevo sistema SICNEA”. Les dejo el enlace para su lectura, en caso de interés. Haga clic aquí.

¿Por qué recibo un SICNEA que no tiene nada que ver conmigo?

Acá aparece una de las consultas más frecuentes.

Supongamos que una empresa exporta productos industriales y recibe un SICNEA referido a una cuestión vinculada con la exportación de granos.

La primera reacción probablemente sea:

¿Por qué recibimos esto nosotros si no exportamos granos?

Una posible explicación es bastante simple: la comunicación fue enviada de manera masiva a un universo amplio de operadores.

Esto puede ocurrir con exportadores, importadores, despachantes de aduana, agentes de transporte aduanero y otros sujetos vinculados al comercio exterior.

Por eso, recibir un SICNEA no necesariamente significa que la comunicación esté directamente relacionada con una operación o mercadería de su empresa.

Y ahí aparece el SICNEA que “molesta”.

No porque el sistema esté necesariamente funcionando mal, sino porque el operador recibe una comunicación, debe ingresar, leerla y analizar si efectivamente tiene alguna relación con su actividad.

¿Y si el SICNEA fue enviado por error?

También puede ocurrir.

Por ejemplo, un agente interviniente puede enviar por error una comunicación destinada a un determinado operador a un universo mucho más amplio de destinatarios.

En definitiva, detrás del sistema informático también intervienen personas y, como en cualquier procedimiento administrativo, pueden existir errores.

Por eso podemos encontrarnos, simplificando, frente a dos situaciones diferentes:

una comunicación masiva que fue correctamente enviada a muchos operadores, aunque su contenido no resulte aplicable a todos; o

una comunicación enviada erróneamente, que en realidad estaba destinada a otro operador o a un universo diferente.

Entonces, ¿puedo ignorarlo?

Acá es importante hacer una distinción. Dentro del SICNEA podemos encontrarnos con notificaciones, identificadas como NOTI, y comunicaciones, identificadas como COMU.

Cuando se trata de una NOTI, mi recomendación es clara: no debe ignorarse. Es necesario revisar su contenido, ya que puede involucrar plazos, requerimientos o actuaciones que requieran una respuesta o intervención.

En el caso de una COMU, puede ignorarse y tratarse simplemente de información general enviada a un universo amplio de operadores y que, eventualmente, no tenga relación directa con la actividad de la empresa.

De todos modos, aunque por el título o por una primera lectura parezca que el SICNEA no tiene relación con nuestra actividad, es conveniente revisar su contenido y determinar su alcance.

Por eso, el problema no debería resolverse simplemente dejando de leer los SICNEA.

Una alternativa para las empresas

Cuando la cantidad de comunicaciones empieza a consumir tiempo administrativo, una posibilidad es delegar su seguimiento en el despachante de aduana.

En nuestra empresa, por ejemplo, ofrecemos a nuestros clientes la posibilidad de realizar la lectura y seguimiento de los SICNEA, con el objetivo de identificar cuáles requieren atención y cuáles corresponden simplemente a comunicaciones generales.

De esta manera se reducen tiempos internos sin perder de vista una cuestión importante:

Puede haber SICNEA que no tengan nada que ver con su actividad. El problema es que, para saberlo, primero hay que leerlos.

Agustín Páez Romairone

Despachante de Aduana – Socio 6851 CDA

Respaldado por el Centro de Despachantes de Aduana de la República Argentina, entidad histórica fundada en 1912.

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